Palazzo Fortuny, un viaje por el universo creativo de Mariano Fortuny

Palazzo Fortuny, un viaje por el universo creativo de Mariano Fortuny

Venecia esconde rincones donde el tiempo parece detenerse, y uno de los más fascinantes es, sin duda, el Palazzo Fortuny. No es solo una joya del gótico veneciano: es un refugio para la creatividad, un espacio donde la historia y el arte dialogan en cada sala. Recorrerlo es como entrar en la mente inquieta y luminosa de Mariano Fortuny y Madrazo, un artista total que supo transformar su vida en una obra de arte.

Mariano Fortuny y Madrazo, nació en Granada en 1871 en el seno de una familia profundamente vinculada al arte. Su padre, Mariano Fortuny Marsal, fue uno de los pintores catalanes más célebres de su tiempo, y su madre, Cecilia de Madrazo, también provenía de una familia de artistas pues era hija del también pintor Federico de Madrazo y hermana de Raimundo de Madrazo. Su abuelo, Federico de Madrazo, era un reconocido retratista que fue nombrado director del Museo del Prado en 1861.

Tras la muerte prematura de su padre, su madre, su hermana y él se trasladaron primero a París y luego a Venecia. En París, Fortuny se formó en pintura con Jean-Joseph Benjamin-Constant y estudió dibujo y química, lo que más tarde le permitiría experimentar con pigmentos, técnicas y materiales.

En Venecia se instalaron en el Palazzo Matinengo donde Mariano creció rodeado de colecciones de arte y tejidos antiguos de la colección familiar que marcarían su sensibilidad y creatividad.

Pronto mostró interés por la innovación técnica y la luz eléctrica, que se convertiría en una de sus grandes pasiones.

En 1898, Fortuny descubrió el Palazzo Pesaro degli Orfei (hoy Palazzo Fortuny), entonces en ruinas, y quedó cautivado por su atmósfera decadente y su potencial. Poco a poco, fue restaurándolo y transformándolo, junto a su esposa y musa Henriette Negrin, también diseñadora y artista textil en un laboratorio de ideas y experimentos.

 

Cada rincón del Palazzo Fortuny respira esa mezcla de tradición y modernidad que define la obra de Fortuny.

Después de la muerte de Fortuny en 1949, el palacio fue donado al Ayuntamiento de Venecia en 1956 para ser “usado perpetuamente como centro de cultura en relación con el arte”, como se indica expresamente en el acto notarial; de hecho, la administración de la ciudad tomó posesión de ella solo en 1965, fecha de la muerte de su viuda Henriette. El Museo se inauguró en 1975 y en 2022 se reabrió tras obras de conservación a causa de una gran aqua granda en 2016 que dañó la parte baja.

El museo se distribuye en cuatro plantas, donde el visitante puede adentrarse en el universo creativo de Fortuny y descubrir la diversidad de sus intereses y talentos:

Pintura y Murales: Se exhiben alrededor de 150 pinturas de Fortuny, incluyendo retratos familiares y obras inspiradas en la música de Wagner. Destaca un espectacular mural de 140 metros cuadrados que recrea un jardín encantado, testimonio de su pasión por el arte total.

Fotografía: La colección fotográfica abarca desde 1850 hasta la Segunda Guerra Mundial, incluyendo tanto obras propias como de otros artistas, y muestra el interés de Fortuny por la experimentación visual y técnica.

Teatro y Escenografía: El museo conserva bocetos, decorados y objetos relacionados con la escenografía teatral, campo en el que Fortuny fue un innovador, especialmente por su trabajo en iluminación y la famosa “Cúpula Fortuny”, que revolucionó los escenarios europeos.

Textiles y Moda: Una de las joyas del museo son los tejidos, estampados y prendas diseñados por Fortuny y Henriette, entre los que destaca el icónico vestido Delphos, símbolo de elegancia y modernidad. Se pueden ver muestras de telas, pruebas de estampado y piezas originales del atelier.

Luminotecnia: Se exhiben lámparas y dispositivos de iluminación creados por Fortuny, que combinan arte y tecnología y siguen siendo admirados por su belleza y funcionalidad.

Obras de la familia y otros artistas: El museo también custodia obras del padre de Fortuny, Mariano Fortuny Marsal, y piezas de artistas contemporáneos y amigos, ampliando el contexto cultural del palacio.

 

El Palazzo Fortuny mantiene la atmósfera de casa-taller, permitiendo a los visitantes sumergirse en el “detrás de escena” de las creaciones de Fortuny. Además de la colección permanente, el museo acoge exposiciones temporales dedicadas a la fotografía, el videoarte y las artes aplicadas, manteniendo vivo el espíritu experimental y abierto que caracterizó la vida y obra de Fortuny.

 

Recorrer el museo es vivir una experiencia inmersiva que traslada al visitante a la Venecia de principios del siglo XX, entre influencias moriscas, clásicas y orientales, y rodeado de objetos, telas y obras que reflejan la inagotable creatividad de Fortuny.

Una visita imprescindible para quienes buscan inspiración y desean conocer de cerca la historia de uno de los grandes creadores europeos.

A día de hoy, la marca Fortuny sigue viva y activa en Venecia, manteniendo el legado artesanal, artístico e innovador de Mariano Fortuny y Madrazo. La fábrica original, situada en la isla de la Giudecca, continúa produciendo los lujosos tejidos estampados que la hicieron famosa desde 1921, utilizando las mismas técnicas y máquinas desarrolladas por Fortuny, y combinando tradición con una apuesta constante por la investigación y la innovación

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