Una de las rotondas más grandes y emblemáticas de Europa, conocida mundialmente no solo por su impresionante arquitectura sino por un milagro que marcó su historia.
La fascinante historia de un vino único que une la tradicional tierra de La Rioja con el legado de un Gran Maestre de Malta.
Una joya del barroco en el corazón de la capital de Malta, La Valeta. La Concatedral de San Juan: muerte, arte y catalán.
En la orilla del río Hérault, en Agde, se alza el Château Laurens, una joya arquitectónica tan extravagante como fascinante. Esta mansión, que parece salida de un sueño orientalista, esconde tras sus muros la historia de un hombre apasionado por el arte, los viajes y la belleza: Emmanuel Laurens.
En el Templo del Tibidabo se conserva una joya modernista única, encargada por la familia Gener en 1909, que tras pasar por l’Arboç y ser rescatada en Mataró, hoy es un tesoro artístico en Barcelona.
No fueron grandes ejércitos ni nobles conspiraciones los que torcieron el rumbo de la Serenissima una mañana, sino la puntería inesperada de una vecina curiosa.
Venecia nunca deja de asombrar, incluso cuando bajamos la mirada al suelo. Más allá de los canales y palacios, las calles de la ciudad esconden un patrimonio singular: anuncios en mosaico incrustados en el pavimento, auténticos testigos de la vida comercial y cotidiana veneciana.
Detrás de la belleza de los canales venecianos, existen historias de mujeres que rompieron las reglas y lucharon por su libertad. Carampane, el antiguo barrio rojo de Venecia, fue testigo de la vida de cortesanas como Veronica Franco y Tullia d’Aragona, pioneras en la defensa de los derechos femeninos.
Antonio Canova, genio universal del mármol, dejó en Venecia mucho más que esculturas: dejó su corazón.
Venecia tiene esa costumbre tan suya de esconder joyas a plena vista, como si quisiera que solo los más curiosos las descubran. El Palazzo Grimani di Santa Maria Formosa es uno de esos lugares que parecen susurrar historias desde la sombra de sus muros tras una corriente fachada veneciana.
