La Concatedral de La Valeta, una joya barroca entre caballeros, un epitafio en catalán y Caravaggio

La Concatedral de La Valeta, una joya barroca entre caballeros, un epitafio en catalán y Caravaggio

Una joya del barroco en el corazón de la capital de Malta, La Valeta. La Concatedral de San Juan: muerte, arte y catalán.

La Orden de Malta y la Concatedral de San Juan de La Valeta

La Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, conocida simplemente como la Orden de Malta, nació en el siglo XI en Jerusalén con el propósito de cuidar a los peregrinos enfermos que llegaban al Santo Sepulcro. Poco después, adquirió un carácter militar para proteger los territorios cristianos en Tierra Santa y el Mediterráneo.

Los caballeros de la Orden provenían de ocho reinos fundadores o “lenguas” que configuraron su estructura histórica: Aragón, Castilla, Cataluña, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y Provenza. Cada una tenía su propia capilla y agrupación dentro de la Orden, reflejo de una rica diversidad cultural y lingüística.

Tras perder Rodas, en 1530 la Orden recibió la isla de Malta, donada por el emperador Carlos V. Allí fundaron la Concatedral de San Juan en La Valeta, construida entre 1572 y 1578 bajo la dirección de Gerolamo Cassar y con el apoyo del gran maestre Jean de la Cassière. Su sobria fachada, más propia de una fortificación, oculta un interior ricamente decorado en estilo barroco, obra del caballero y artista Mattia Preti. Bajo el suelo de la nave descansan los restos de más de 400 caballeros de la Orden.

 

La tumba en catalán de Fra Nicolau Abri Dezcallar

Entre los tesoros de la Concatedral, destaca la tumba de Fra Nicolau Abri Dezcallar, un caballero cuyo epitafio está escrito en catalán. Algo poco común, ya que la mayoría de las inscripciones funerarias están en latín.

Ubicada en la Capilla de Aragón, esta tumba no solo honra a un caballero sino que simboliza la importancia de la lengua y cultura catalana en uno de los centros históricos más relevantes de la Orden, recordándonos la heterogeneidad que definió a los Caballeros de San Juan.

 

Caravaggio en Malta: su legado y la obra que firmó

Michelangelo Merisi, conocido como Caravaggio, llegó a Malta en 1607 huyendo de Roma tras ser acusado de homicidio. La Orden valoró su talento y le otorgó un honor poco común para un artista: ser admitido como caballero.

Durante su breve estancia pintó dos obras que hoy forman parte del alma de la Concatedral: La decapitación de San Juan Bautista y San Jerónimo escribiendo. La primera, monumental y dramática, no representa al apóstol, sino al Bautista, el hombre que bautizó a Jesús y que fue decapitado por orden de Herodes y Salomé. Esta es la única obra firmada por Caravaggio y es reconocida como una de las más importantes del barroco europeo, destacando por su claroscuro y tamaño.

Sin embargo, su vida en Malta estuvo marcada por conflictos. En 1608 fue encarcelado tras un altercado, logró escapar y tuvo que abandonar la isla.

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