La anciana del mortero, el golpe que cambió la historia de Venecia

La anciana del mortero, el golpe que cambió la historia de Venecia

No fueron grandes ejércitos ni nobles conspiraciones los que torcieron el rumbo de la Serenissima una mañana, sino la puntería inesperada de una vecina curiosa.

Venecia, siglo XIV. La ciudad hervía de conspiraciones, nobles descontentos y luchas por el poder. En 1310, Bajamonte Tiepolo, nieto y bisnieto de doges, lideró la mayor revuelta contra el gobierno del dux Pietro Gradenigo, intentando asaltar el corazón de la ciudad con sus aliados. Pero el destino tenía otros planes, y se materializó en forma de una anciana curiosa, asomada a su ventana cerca de la Plaza San Marco

La mujer, llamada Giustina Rossi según cuentan las crónicas, al escuchar el tumulto y ver pasar a los rebeldes, no dudó en lanzar su mortero de mármol desde el balcón. El proyectil impactó de lleno en la cabeza del portaestandarte de los conspiradores, Marco Querini, quien cayó fulminado. Sin su estandarte y sumidos en el caos, los rebeldes huyeron despavoridos. Así, una revuelta que pudo cambiar la historia de Venecia terminó en un fracaso absoluto gracias al golpe certero de una vecina anónima.

La recompensa para la anciana fue tan humilde como simbólica: cada 15 de junio, podía colgar el estandarte de San Marcos en su ventana y su familia quedó exenta de subidas de alquiler. Pero el verdadero premio fue la inmortalidad: hoy, tras el arco de la Torre dell’Orologio, un relieve de piedra recuerda a la vecia del morter, y una piedra blanca en el suelo marca el lugar exacto del suceso.

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