Institut Pere mata, el hospital psiquiátrico más bonito del mundo
Lluís Domènech i Montaner crea en Reus el primer hospital psiquiátrico de vanguardia europea que revolucionaría Reus.
A las afueras de Reus, se alza el Institut Pere Mata, un complejo modernista que marcó el inicio del arquitecto Lluís Domènech i Montaner en la ciudad y sirvió de modelo para el Hospital de Sant Pau en Barcelona.
Impulsores del proyecto
Los impulsores del hospital fueron el doctor Emili Briansó Planes y Pau Font de Rubinat.
Emili Briansó Planes médico forense y natural de Reus, impulsó el proyecto. Conoció de cerca las pésimas condiciones de los enfermos mentales en el antiguo sanatorio del centro de Reus, Ca l’Agulla.
Pau Font de Rubinat, intelectual, abogado y bibliófilo fue el primer presidente del consejo.
Pau era amigo personal de Lluís Domènech i Montaner. Se conocían desde finales del siglo XIX por su militancia compartida en el catalanismo político. Compartieron tareas en la Unió Catalanista (1891), que Domènech presidió y donde Font fue miembro clave; juntos impulsaron las Bases de Manresa (1892), documento fundacional del autonomismo catalán. Esta amistad facilitó que Font, como presidente del Institut Pere Mata, contratara a Domènech para el proyecto en 1897, puerta de entrada del modernismo en Reus.
Ambos trabajaron intensamente para reunir el capital necesario y promover un centro que superara las condiciones inhumanas del antiguo asilo, constituyéndose en sociedad anónima en 1896 y abriendo sus puertas en 1900.
En 1910 el hospital tomó el nombre del ilustre psiquiatra Pere Mata i Fontanet (Reus, 1811-Madrid, 1877), creador de la medicina forense en España y del cuerpo de médicos forenses, defensor de la modernización del tratamiento de la salud mental y pionero en la ciencia psiquiátrica española.

Arquitectura técnica: pabellones, jardines y modernismo funcional
Domènech i Montaner diseñó 11 pabellones previstos, de los que se construyeron 6 bajo su dirección y posteriormente se añadieron 8 más por su hijo, Pere Domènech i Roura. El diseño se articula alrededor de amplios jardines, una idea pionera para el tratamiento mediante el entorno y la naturaleza.
La fachada se caracteriza por sus arcos apuntados, pilastras con decoración vegetal, forja metálica y cerámica vidriada, mientras el interior resalta por techos de doble vertiente con arcos compuestos y claraboyas para la entrada de luz natural, esencial en la terapia.
Los pavimentos hidráulicos de Casa Escofet, con sus motivos florales y geométricos, decoran varias estancias y pabellones, aportando elegancia, durabilidad e higiene al espacio.
Arquitectura industrial adaptada a sanidad, que combina robustez con estética y funcionalidad, un precedente para otras obras modernistas industriales de la región.


El Pavellón dels Distingits: la joya de valor nacional
El más destacado y valorado artísticamente es el Pavelló dels Distingits, exclusivo para internos de familias acomodadas.
Calificado como Bien Cultural de Interés Nacional, el pabellón es una verdadera joya modernista, con vidrieras, mosaicos, muebles artesanales, metalistería y pavimentos hidráulicos que recrean un espacio terapéutico y noble, más parecido a un palacio que a un hospital.
Actualmente está abierto al público con visitas guiadas y teatralizadas, siendo un imprescindible del patrimonio modernista de Reus.

Artistas y artesanos: el equipo de Domènech i Montaner
Domènech i Montaner contó con un equipo de colaboradores frecuentes y artesanos locales:
- Gaspar Homar, maestro en ebanistería y mobiliario, también autor en Casa Navàs.
- Eusebi Arnau, escultor referente en piedra y decoraciones vegetales.
- Antoni Rigalt, especialista en vidrieras y vidrio coloreado.
- Lluís Bru y artesanos cerámicos locales para mosaicos y revestimientos.
- Casa Escofet proporcionó los emblemáticos pavimentos hidráulicos completamente conservados.
- Artesanos locales en hierro y forja completaron el conjunto con detalles únicos.






Impacto y legado
Este hospital modernista, primer gran proyecto de Domènech en Reus, fue clave para que Joaquim Navàs contratara al arquitecto para diseñar la Casa Navàs una década después, consolidando el modernismo en la ciudad y dejando un legado arquitectónico y social imborrable.



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