El Cementerio de los Apestados

El Cementerio de los Apestados

En las montañas de Tiana, un lugar oculto guarda la memoria silenciada de un episodio que marcó la historia sanitaria de Barcelona: el destino de los apestados que huyeron de una epidemia mortal

En 1870, un barco llamado Maria, procedente de La Habana, llegó sin pasar la cuarentena obligatoria, a pesar de que uno de sus pasajeros había fallecido en el trayecto por fiebres altas. Poco después, el tifus icteroide, también conocido entonces como peste o fiebre amarilla, se detectó en el barrio de la Barceloneta, una zona portuaria densamente poblada y vinculada al comercio marítimo.

La epidemia se propagó rápidamente, obligando a las autoridades a ordenar el 22 de septiembre la evacuación forzosa de la Barceloneta. Para entonces, la mayoría de los 15.000 habitantes del barrio ya habían abandonado sus hogares. Sin embargo, las familias más desfavorecidas, que carecían de otros lugares a donde ir, fueron trasladadas a una colonia sanitaria habilitada en la antigua Cartuja de Montalegre , en el municipio de Tiana. En este recinto fueron evacuadas 1.693 personas.

La colonia sanitaria de Montalegre se mantuvo activa hasta el 10 de diciembre. Durante ese período, murieron alrededor de medio centenar de los confinados, no solo por la fiebre amarilla sino también por otras enfermedades como la viruela.

Debido al temor de los vecinos de Tiana a que los muertos por la epidemia fueran enterrados en el cementerio del pueblo, se creó este espacio cerca de la cartuja conocido hoy como el Cementerio de los Apestados.

A día de hoy , se pueden ver restos de un muro que delimitaba el terreno y una gran piedra con símbolos funerarios, como un reloj de arena y una calavera, que recuerdan la brevedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte.

P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *