De Italia a Reus, un viaje de corazones y genio artístico

De Italia a Reus, un viaje de corazones y genio artístico

Mariano Fortuny y Antonio Canova compartieron más que talento: ambos dejaron su corazón ligado a dos ciudades.

Mariano Fortuny Marsal nació el 11 de junio de 1838 en Reus, en el seno de una familia con raíces artesanales. Quedó huérfano joven, pero superó las adversidades para convertirse en uno de los pintores más reconocidos de su época. Mientras su vida fue un viaje entre ciudades y culturas, su muerte en Roma en 1874 marcó un momento de intensa emoción. Su cuerpo fue enterrado en el Cementerio Monumental de Campo Verano de Roma, mientras que, dos años después, en un acto cargado de simbolismo, su corazón fue trasladado a su Reus natal, depositado como reliquia en la Prioral de San Pedro, un vínculo tangible y eterno con la tierra que lo vio nacer

Monumento a Fortuny en Reus

La casualidad tiene algo de poético cuando observamos que mientras el corazón del padre reposa en Reus, su hijo, Mariano Fortuny y Madrazo, estableció su residencia y legado artístico en Venecia. Allí transformó un palacio histórico en su taller y espacio cultural, el Palazzo Fortuny, que hoy sigue siendo un símbolo de creatividad y originalidad europea.

Palazzo Fortuny, un viaje por el universo creativo de Mariano Fortuny

Lo sorprendente es que la misma ciudad que acoge el legado del hijo de Fortuny, Venecia, también guarda el corazón de otro gigante del arte: Antonio Canova. Este escultor neoclásico tiene un monumento dedicado en la Basílica de Santa Maria dei Frari, donde su corazón está enterrado, separado de su cuerpo que yace en Possagno. Así, en Venecia se cruzan las historias de Fortuny y Canova, unidos no solo por la grandeza artística sino por el símbolo del corazón guardado.

El corazón de Canova y la pirámide que viajó de Venecia a Viena

Esta coincidencia familiar y cultural entre Reus y Venecia, entre un corazón y un palacio, crea un vínculo fascinante que une generaciones y espacios geográficos. El corazón del patriarca reposa en Reus mientras que el espíritu creativo sigue vivo en el palacio veneciano de su hijo, hermanado con la memoria del corazón de Canova.

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