Casa Museo Pau Casals: la casa frente al Mediterráneo de un músico universal

Casa Museo Pau Casals: la casa frente al Mediterráneo de un músico universal

Hay lugares que explican mejor que ningún libro la vida de una persona. La Casa Museo Pau Casals, en Sant Salvador, El Vendrell, es uno de ellos: una villa abierta al Mediterráneo que permite descubrir no solo la trayectoria de uno de los grandes violonchelistas de la historia, sino también su compromiso con la libertad, la cultura y la paz.

Visitarla es entrar en el universo íntimo de Pau Casals: su casa, sus objetos personales, su colección de arte y los espacios donde pensó, descansó y recibió a músicos, intelectuales y amigos. Todo ello convierte esta visita en una de las experiencias culturales más interesantes de la Costa Dorada.

Pau Casals y su trayectoria

Pau Casals i Defilló nació en El Vendrell el 29 de diciembre de 1876. Su padre, Carles Casals i Ribes, fue organista, maestro de capilla y profesor de música, y fue quien despertó en él el amor por la música desde niño. Su madre, Pilar Defilló i Amiguet, era natural de Puerto Rico, hija de emigrantes catalanes.

Muy pronto destacó como un talento extraordinario. Con apenas once años ya ofrecía conciertos y después completó su formación en Barcelona, donde inició una carrera que lo llevaría a los escenarios más prestigiosos de Europa y América. A los 23 años triunfó en París de la mano del director Charles Lamoureux, un éxito que consolidó su proyección internacional.

Con el tiempo se convirtió en uno de los violonchelistas más admirados de todos los tiempos y también en un director de orquesta de enorme prestigio. Su aportación al violonchelo fue decisiva: renovó la técnica del instrumento y contribuyó a consolidarlo como instrumento solista de primer nivel.

Uno de los episodios más importantes de su carrera fue el redescubrimiento, cuando era adolescente, de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach. Casals las estudió en profundidad durante años y más tarde las convirtió en piezas de concierto, dejando una de las interpretaciones más influyentes de la historia de la música clásica.

En 1919 volvió a Barcelona y fundó la Orquesta Pau Casals, que dirigió hasta 1936. Además de intérprete, fue compositor y pedagogo, y cultivó también obras como «El pessebre», el «Himno a las Naciones Unidas» y su célebre arreglo de «El cant dels ocells».

Un músico comprometido

Para Pau Casals, la música no era solo un arte: era una herramienta para acercar a las personas. Con esa idea creó la Associació Obrera de Concerts, una iniciativa pionera destinada a llevar la música sinfónica a las clases trabajadoras.

Su compromiso social también se manifestó en su ayuda a refugiados republicanos españoles y a damnificados de la Segunda Guerra Mundial. Además, en 1958 firmó junto a Albert Schweitzer un manifiesto dirigido a Estados Unidos y a la Unión Soviética para pedir el fin de la carrera armamentística y de las pruebas nucleares.

Su prestigio internacional alcanzó un punto culminante cuando fue invitado por John F. Kennedy a tocar en la Casa Blanca en 1961. Más tarde, en 1971, las Naciones Unidas le pidieron que estrenara el Himno de las Naciones Unidas y ese mismo día recibió la Medalla de la Paz.

Durante toda su vida interpretó «El cant dels ocells», que acabó convirtiéndose en un símbolo universal de paz, libertad y nostalgia de su tierra. Esa interpretación resume muy bien el espíritu de Pau Casals: un artista que entendía la música como un lenguaje universal.

Casals defendió siempre la libertad, la democracia, la justicia y la dignidad humana. Tras la Guerra Civil española se negó a regresar a España mientras continuara la dictadura franquista y vivió primero exiliado en Prades, en el sur de Francia, y después en Puerto Rico, la tierra natal de su madre.

Una villa abierta al mar

La historia de esta casa comenzó en 1908, cuando Pau Casals adquirió unos terrenos frente a la playa de Sant Salvador, en El Vendrell. Las obras arrancaron en 1910 y la residencia fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una elegante villa señorial orientada al Mediterráneo.

El proyecto inicial se encargó al arquitecto Francisco Solà i Gené y, más adelante, en 1931, Antoni Puig i Gairalt intervino en la ampliación y transformación del conjunto. Gracias a estas reformas, la casa incorporó espacios emblemáticos como la Sala de la Música, la galería acristalada y la conocida Sala del Vigatà.

La vivienda refleja muy bien la personalidad de Casals: sobria, luminosa y elegante, pero sin ostentación. Desde sus terrazas y galerías, el mar forma parte esencial del paisaje y ayuda a entender por qué este lugar se convirtió en su refugio favorito entre giras y compromisos internacionales.

La casa por dentro

Entrar en la Casa Museo Pau Casals es recorrer una casa que conserva todavía el alma de su antiguo propietario. No se trata de un espacio frío o meramente expositivo, sino de una vivienda que mantiene buena parte de su mobiliario original, además de instrumentos musicales, manuscritos, fotografías, condecoraciones y objetos personales.

Uno de los espacios más atractivos es la Sala de la Música, donde el maestro realizaba reuniones y pequeños conciertos privados. También destaca la galería con vistas al mar, un rincón especialmente evocador que explica la relación íntima entre la casa y el paisaje mediterráneo.

Recorrer estas estancias permite imaginar la vida cotidiana de Casals: el músico, el coleccionista, el anfitrión y el humanista. Esa dimensión doméstica es una de las grandes fortalezas del museo.

Pau Casals, un apasionado del arte

Pau Casals fue también un apasionado del arte. A lo largo de su vida reunió pinturas, esculturas y artes decorativas, muchas de ellas relacionadas con creadores catalanes o con amigos y contemporáneos suyos.

Entre las obras que pueden verse destacan piezas de Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Isidre Nonell, Francesc Gimeno, Josep Llimona y Enric Casanovas…entre otros. La colección no solo enriquece la visita, sino que ayuda a entender el ambiente intelectual que rodeó al músico durante toda su trayectoria.

Este diálogo entre música y artes plásticas convierte la casa en un espacio cultural muy completo. No es únicamente la residencia de un intérprete célebre, sino también el reflejo del gusto artístico de un gran mecenas y coleccionista.

La Sala del Vigatà

Uno de los espacios más singulares de la casa es la Sala del Vigatà, situada junto a la Sala de la Música. Su nombre procede del pintor Francisco Pla y Durán, conocido como “El Vigatà”, autor del conjunto pictórico que decora la estancia.

Estas pinturas fueron realizadas hacia 1793 para una residencia barcelonesa y, más tarde, en 1901, Eusebi Güell las adquirió para instalarlas en la Casa Larrard, dentro del Park Güell, con intervención de Antoni Gaudí. Cuando aquel edificio pasó a ser escuela pública, Pau Casals compró el conjunto en 1934 y lo trasladó a su residencia de Sant Salvador.

El resultado es una sala excepcional, considerada uno de los conjuntos decorativos más importantes de la pintura catalana del siglo XVIII. El programa iconográfico se inspira en Las Metamorfosis de Ovidio y representa escenas mitológicas ligadas a los dioses del Olimpo.

El legado de la fundación

Consciente del valor histórico y artístico de su residencia, Pau Casals creó en 1972 la Fundació Pau Casals para garantizar la conservación de su legado en Cataluña. A ella legó la casa de Sant Salvador junto con sus colecciones, documentos, partituras, instrumentos, correspondencia y objetos personales.

Gracias a esa decisión, hoy es posible visitar la casa prácticamente tal y como él la concibió. El museo abrió al público en su forma actual en 2001 y continúa desarrollando una intensa labor de conservación, investigación y difusión de la figura de Pau Casals.

Este compromiso con la memoria convierte la visita en una experiencia más completa: no solo se conoce al artista, sino también al hombre que quiso dejar su mundo ordenado para las generaciones futuras.

Una visita imprescindible

La Casa Museo Pau Casals es mucho más que la casa de un músico célebre. Es un lugar donde la arquitectura, el arte y la memoria se unen para contar la historia de un hombre que convirtió su talento en una forma de compromiso con la humanidad.

Su ubicación frente al Mediterráneo, el cuidado de sus espacios interiores y la riqueza de sus colecciones hacen de esta visita una de las más recomendables de la Costa Dorada.

«La música, este maravilloso lenguaje universal, debería ser fuente de comunicación entre todos los hombres.»

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3 thoughts on “Casa Museo Pau Casals: la casa frente al Mediterráneo de un músico universal

  1. Cuesta comentar aquí, sale continuamente error. Pero vuelvo a intentarlo.

    Muy bonito reportaje. Conozco esa casa de mis paseos por la playa de San Salvador. Me gusta mucho la reforma que hizo Puig Gairalt (Antoni), con ese patio y el estanque. Pero no he conseguido entrar nunca. Las sala barroca con las pinturas de Vil·la Casals, esos tres arcos con dos balaustradas larerales, las pinturas de Ramón Casas, Rusiñol o Martí Alsina, las esculturas, etc. En fin, que me han entrado muchas ganas de volver por allí y visitarla.
    Saludos.

  2. Es un lugar precioso, Amaia. He estado varias veces, al estar cerca de Santa Oliva, donde hubo un aerodromo republicano, y por informaciones que deseaba, siempre que he pasado me he quedado a visitar la casa.
    Un saludo

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