Carampane, el barrio rojo de la Serenissima
Detrás de la belleza de los canales venecianos, existen historias de mujeres que rompieron las reglas y lucharon por su libertad. Carampane, el antiguo barrio rojo de Venecia, fue testigo de la vida de cortesanas como Veronica Franco y Tullia d’Aragona, pioneras en la defensa de los derechos femeninos.
En pleno siglo XVI, Venecia contaba con un barrio dedicado a la prostitución: Carampane. Su nombre proviene de las casas de la familia Rampani, que tras quedar sin herederos, pasaron a albergar a prostitutas bajo la regulación de la Serenissima. Posteriormente las prostitutas fueron tomando otras zonas de la ciudad quedando aquí las más mayores y retiradas del oficio. Con el tiempo, el término “antiche carampane” pasó a referirse a algo así como “puta vieja” y el barrio se convirtió en símbolo de la vida marginal y también de la autonomía femenina.

Muy cerca está el famoso Ponte delle Tette, donde las prostitutas se asomaban mostrando sus pechos, no solo como reclamo, sino por orden de las autoridades para combatir la homosexualidad y promover la natalidad entre los hombres de la ciudad.


Hoy, el restaurante Antiche Carampane mantiene vivo el recuerdo de este pasado transgresor.
En este contexto surgieron figuras excepcionales como Veronica Franco y Tullia d’Aragona, dos mujeres que rompieron moldes y defendieron la dignidad y la igualdad femenina.
Tullia d’Aragona, fue poeta y filósofa en la Florencia y Roma del Renacimiento, aunque también pasó una temporada en Venecia. En su tratado Della infinità di amore (1547), defendió la igualdad natural entre hombres y mujeres y revisó radicalmente el concepto de amor desde una perspectiva femenina. Su obra es el único diálogo erótico italiano de influencia neoplatónica escrito por una mujer en el Renacimiento y es pionera en la reivindicación de la voz y la experiencia femenina en la filosofía y la literatura.
Veronica Franco fue una de las cortesanas más admiradas de Venecia. Poeta, intelectual y musa de artistas, luchó por los derechos de las mujeres en una sociedad que les ofrecía pocas opciones. En sus cartas y poemas defendió la igualdad y criticó la opresión femenina, convirtiéndose en un símbolo del feminismo renacentista. Además, destinó parte de su fortuna a ayudar a mujeres vulnerables y propuso la creación de asilos para cortesanas que quisieran dejar el oficio.
Su vida inspiró el libro The Honest Courtesan de Margaret Rosenthal, que a su vez sirvió de base para la película Más fuerte que su destino (Dangerous Beauty, 1998).
Ambas compartieron la pasión por la escritura y el conocimiento, y supieron insertarse en los círculos humanistas de su tiempo, siendo admiradas no solo por su belleza, sino por su inteligencia y talento literario.
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